sábado, 2 de junio de 2012

El principito


El principito



Después de haber pasado unas maravillosas horas leyendo este magnífico libro, expresaré unas cuantas ideas, pensamientos que han pasado por mi cabeza. 
Primero expresaré lo que más me ha gustado del libro, y eso ha sido sentir que habla de la inocencia de los niños, la inquietud que tienen por descubrir cosas de sus alrededor y no tener una mente tan rígida como si la tienen los adultos.
Ahora, las siguientes ideas parecerán críticas a los adultos, pero no lo son, son observaciones, sentimientos y  opiniones de las cuales creo que podremos aprender:
Una de las cosas que desprendo del libro es que, los adultos poco a poco vamos perdiendo nuestra imaginación, es decir, solo vemos las cosas, los objetos con una sola perspectiva (lo que vemos es así y no puede ser de otra manera). En cambio los niños usan mucho su imaginación y son felices al ver un objeto y utilizarlo para jugar, crear, en definitiva los niños tienen una gran habilidad imaginativa y nos son tan rígidos como los mayores, esta capacidad imaginativa parece que al crecer las vamos perdiendo y por ende siendo desdichados.
También nos enseña que los mayores somos materialistas, vanidosos y que nos gusta y nos atrae más el dinero que otros valores importantes; buscamos el placer por medio del poder, de las cosas materiales que tenemos.  Los niños nos dan una gran lección, ellos tienen unos valores íntegros, son más sinceros y no piensan en las cosas materiales, sino en ser felices por cosas sencillas, por detenerse con tranquilidad a observar el mundo, por la inquietud de descubrir su entorno y ver las cosas bonitas que tenemos en nuestro alrededor.
Otro punto de vista que desprendo del libro, es que, nosotros los adultos creemos saberlo todo y conocer todo, pero en realidad  no nos detenemos con tranquilidad a observar el mundo, ni siquiera nos paramos un momento para disfrutar de las cosas que hacemos; vamos en este mundo deprisa perdiéndonos todas las maravillas que nos rodean.  Y si seguimos así, no dejaremos nuestra huella en el mundo y no seremos nada más que un transeúnte perdido y deambulando por un desierto de dudas e incógnitas.
Para dejar nuestra huella, no hay que hacer cosa exageradas, ni desproporcionadas, solo con ir con más calma y deteniéndonos con tranquilidad a observar los pequeños detalles de la vida, ya estamos cambiando nuestro mundo.
¿Y por qué este libro, es para adultos?; la respuesta es sencilla, solo falta volver a ver las ideas que he puesto en los puntos anteriores, como vemos, hemos perdido muchos valores morales, sociales y nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás por nuestra forma de ser o de comportarnos. Y por todos estos valores perdidos creo que es un libro para los adultos, ya que, así veremos en lo que nos hemos convertido y ver los errores que cometemos y corregirlos; porque todos hemos sido niños y hemos sido muy felices.


Para acabar, no quiero olvidar añadir una pequeña conclusión: El principito nos expresa la inocencia que todos tenemos de niños, una inocencia que nos hace ver las cosa de nuestro alrededor de una forma más bonita, relacionarnos con todos sin discriminar a nadie por cómo va vestido, por su forma de ser, etc.. Pero a causa del tiempo y sin explicación alguna para mí, esta inocencia poco a poco la vamos perdiendo y convirtiéndonos en seres sin imaginación, solo títeres que andan por el mundo.
Y lanzo una pregunta al mundo: ¿Por qué al crecer tenemos que perder todos estos valores, esta inocencia?
¿Por qué no, solo por un día volvamos a ser niños?

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